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El Huffington Post publicó recientemente una entrevista el Dr. Jamshid Damooei, profesor y director del Departamento de Economía, Contabilidad y Finanzas y director del Centro de Liderazgo y Valores en la Universidad Luterana de California. El doctor Damooei ya había completado  un estudio del Programa de Educación para la Paz, en el que había comprobado que, para los participantes, «el programa había resultado en un firme avance a la hora de creer en la posibilidad de encontrar un sentimiento de paz».

El Dr. Damooei comentó el gran valor que supone la educación para la paz:

¿Podría explicarnos en mayor detalle el impacto que el Programa de Educación para la Paz tiene en todo el mundo?

La educación para la paz es una manera efectiva de aprender a convivir con el resto de integrantes de la sociedad. Me gustaría pensar que adoptar una actitud pacífica está dentro de nuestras capacidades innatas como seres humanos. Encontrar soluciones pacíficas a nuestros problemas es esforzarse por alcanzar un equilibrio en nuestras vidas. Para muchos, alcanzar la paz requiere un ejercicio de introspección, algo primordial a la hora de consolidar nuestra vida social, familiar y personal. Es difícil imaginar que alguien que carezca de paz interior pueda ayudar a encontrarla en su comunidad.

 

Sin embargo, en la práctica, actuar de forma pacífica es necesario para descubrir algunos de los valores más fundamentales de la humanidad. Existe una relación directa entre justicia social y paz. Optar por una solución diplomática a los problemas que se nos presentan en la vida no es una simple fantasía, es el resultado de aprender a utilizar medios pacíficos al tratar con los demás. Nos ayuda a desarrollar relaciones positivas entre nosotros. Hace posible que desarrollemos habilidades sociales, que entendamos las opciones que tenemos en la vida, que descubramos nuestra fuerza interior, que tengamos esperanza y nos sintamos satisfechos sin importar los cambios que podamos experimentar en nuestras condiciones de vida.

 

En este momento, centrarse en la educación para la paz es principalmente una manera de solucionar los problemas a los que nos enfrentamos en nuestra vida social y política, los cuales son muy importantes, pero también muy distintos. Las manifestaciones pacíficas a favor del cambio han demostrado repetidamente que son el único camino para una paz duradera. Nuestra aparente incapacidad para vivir en paz y armonía con nuestra comunidad y entorno ha cambiado la continuidad de la vida en la Tierra tal y como la conocemos. Nuestro conflictivo ambiente político sigue acercándonos cada vez con más frecuencia al borde de un desastre nuclear. Más que nunca, necesitamos urgentemente aprender y enseñar a otros a protestar y pedir un cambio, pero solo de manera pacífica y con una resistencia sin violencia.

 

Hay varios programas de educación para la paz para jóvenes y adultos que se encuentran en correccionales que, junto a otros, se utilizan para superar antiguos problemas políticos que separan a las personas. Últimamente, muchos colegios e institutos están prestando especial atención a principios de resistencia pacífica. No obstante, no tenemos que recurrir a la educación para la paz únicamente cuando nos enfrentamos a graves problemas y fuertes conflictos. Debería representar una parte integrante en el temario de toda escuela, desde la educación infantil hasta la universidad.

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